Ajustes razonables al puesto de trabajo

 

 

Con el objetivo de fomentar la práctica de acciones positivas que favorezcan la igualdad de oportunidades, se aprueba el Real Decreto 2271/2004, de 3 de diciembre, por el que se regula el acceso al empleo público y la provisión de puestos de trabajo de las personas con discapacidad, según el REAL DECRETO 1892/2008, de 14 de noviembre.

Con respecto a la necesidad de adaptación al puesto de trabajo, viene no solo fundamentado por la ley, sino por las propias características de los Trastornos del Espectro del Autismo como son:

Dificultad en la función ejecutiva. Las personas con Asperger-TEA tienen dificultad para la organización y planificación de sus acciones. Esta singularidad tiene una relación directa con la realización de tareas y el reparto de tiempos.

 

Organización temporal. Debido a la concepción abstracta del tiempo, las personas con Asperger-TEA tienen dificultades para tomar conciencia de las actividades que les da tiempo a realizar en función del horario ofrecido.

 

En algunos casos, alteración en la motricidad fina. El trastorno puede incluir en algunos casos una dificultad en la precisión manual.

 

 

El Síndrome de Asperger es un Trastorno del Espectro del Autismo caracterizado por limitación en la comunicación social y las relaciones sociales así como por la propensión a adherirse a rutinas  y desarrollar intereses muy intensos.  La interpretación de las intenciones de los demás, dificultades de propiocepción, hipersensibilidad sensorial y a veces hipo sensibilidad a estímulos dolorosos.

Por definición, tienen un cociente intelectual en la media o por encima de ella. Su discapacidad es fundamentalmente de tipo psicosocial puesto que procesan los estímulos de forma diferente al resto de las personas, especialmente los relacionados con la comunicación social. La expresión de sus emociones suele ser diferente; pueden no reaccionar ante algo que se espera que lo hagan y sin embargo hacerlo exageradamente ante situaciones sociales que no comprendan o injusticias que detecten.

Con respecto a las necesidades en la etapa laboral o en el desempeño de un puesto de trabajo,

hay que tener muy presente que estas personas en su inmensa mayoría han sufrido marginación y acoso escolar por lo que entran al mercado laboral con una autoestima baja y temor a sufrir algo similar a manos de los compañeros de trabajo. Por tanto, son susceptibles a las críticas a las que no suelen responder por su deseo de agradar a los demás, pero se dan cuenta que los demás los ven extraños pese a sus esfuerzos y suelen ser propensos a sufrir ansiedad y depresión ante malos tratos sutiles de sus compañeros/as.

 

Hay que tener en cuenta también que estas personas, si deben mantener muchas (las normales para los demás) relaciones sociales, se agotan literalmente tanto cognitiva como físicamente. Las personas Asperger usan muy a menudo el término “batería social” que se descarga por las interacciones sociales, hasta dejarles agotados/as, necesitando a veces un tiempo prudencial de desconexión social y sensorial. En esto consiste el autismo, en el hecho de que mantener relaciones sociales supone para estas personas un gran esfuerzo puesto que tienen que procesar y analizar todo de forma razonada, no poseen la intuición social que tienen el resto de las personas.

 

 

Una queja recurrente de estas personas cuando comunican su diagnóstico a sus superiores y/o compañeros, es que estos los tratan como si fuesen menos capaces que los demás, lo cual nunca es cierto aunque lo parezca. Por ello, muchos son reacios a comunicar su condición autista. Cuando se les coloca en un ambiente propicio pueden desarrollar muy bien su trabajo y ser muy sistemáticos y efectivos, porque tienen una muy buena capacidad cognitiva y su nivel de inteligencia está muchas veces por encima de la media. Además de ello, no pierden el tiempo en cotilleos, tomar café, salir a fumar, hablar de futbol, etc. cumpliendo estrictamente su horario, precisamente por su rigidez cognitiva.

 

 

En las relaciones con una persona Asperger/ autista, no debemos dar nada por “sobrentendido” o implícito porque ellos no procesan el sentido oculto, la comunicación no verbal, las ironías, o los dobles sentidos. La comunicación debe ser directa, concisa, concreta y sin ambigüedades puesto que su interpretación es absolutamente literal.