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  Las personas con autismo no son indiferentes al dolor de los demás



  Las personas con autismo no son indiferentes al dolor de los demás





Las personas con autismo no son indiferentes al dolor de los demás.


20 minutos. 16 septiembre 2014



Muchos padres de niños con autismo y algunas asociaciones se están quejando, con diferentes argumentos y en distintos tonos, sobre todo mediante redes sociales, a El jueves (la revista que sale los miércoles) por una pequeña viñeta llamada El autista de Hamelin.



Somos muchos intentando que se deje de utilizar el adjetivo autista como sinónimo de persona que hace oídos sordos a lo que le rodea, que ignora a los demás, que ni los necesita ni los busca, que ni siente ni padece. Lo de El Jueves es aún peor, ya que lo eleva a sinónimo de crueldad en forma de indiferencia al dolor ajeno.

¿Os imagináis utilizar en una viñeta humorística falsos y viejos mitos sobre personas en silla de ruedas, con síndrome de Down, con Alzheimer? Impensable. E igual debería serlo con las personas con autismo.

El autismo es un trastorno amplísimo, con muchas manifestaciones, complejo de asimilar y digerir para los familiares de la persona que recibe el diagnóstico por muchos motivos: no se conoce su causa, no se conoce cómo evolucionará, no hay tratamientos médicos, hay diferentes vías de actuación pero en ninguna ofrecerán unas expectativas definidas, hay muchísimas diferencias entre las personas que tienen autismo y, por último pero no menos importante, hay muchas ideas preconcebidas, falsos mitos sobre el autismo que pesan sobre los que recibimos ese diagnóstico de un ser querido y que otras personas con las que nos cruzaremos a lo largo de nuestra vida evocarán equivocadamente al ver a nuestros hijos, a nuestros hermanos, nietos y sobrinos con esta discapacidad.

No nos facilita el camino. En absoluto. Por eso el gobierno envió a los medios de comunicación recomendaciones sobre eliminar ese uso de la palabra autista como algo peyorativo, como un adjetivo asociado a comportamientos erróneos. Por eso han nacido muchas acciones contra los mitos del autismo. Por eso nos quejamos cuando vemos viñetas como esa.

No es cuestión de no tener sentido del humor, es cuestión de tener cierta sensibilidad.

Por favor, os lo pido a todos,no uséis autista como insulto, como un modo de echar en cara a alguien que no se preocupa por los demás, que no le importa lo que les pase a otros. Hay muchas formas de afear esos comportamientos, pero que no sea con el nombre del trastorno que padecen millones de personas que se esfuerzan a diario y duramente por hacerse entender y por comprender un mundo tan extraño para ellos.